JOAQUÍN PIQUERAS VENDIÓ SU ALMA EN UN CRUCE DE CAMINOS

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ORFEO EN LA ENCRUCIJADA
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Robert Johnson vendió su alma
al diablo en un cruce de caminos,
........allí lloraba un almendro
y su llanto era eco de la muerte,
el blues es la ausencia
de una mujer que nunca será tuya.
Por eso llora el negro, llora el almendro,
.......lloran las veintinueve canciones
.......y sus lágrimas son ropa vieja
que ya no sirve ni para la más triste de las ilusiones.
.......Orfeo admira a Robert Johnson,
...... porque también él vendió su alma al diablo
por amor a Eurídice García,
él sólo quería aprender los acordes del amor eterno
.......y se encontró con las veleidades del destino.
.......De su pecho de cuero colgaban
los falsetes de una vida que sonaba a puro teatro,
pero el amor no sabe de métodos
.......de Stanislavsky, ni de medias tintas,
.......el amor es puro deseo, como el deseo
es puro amor para los que han aprendido
a ser ellos mismos en cruces de caminos.

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.......Cerremos los cerrojos del crepúsculo,
como en ese poema de Dylan Thomas,
para saber distinguir al diablo
de sus muchos clones, porque el diablo está como Dios
en todas partes, porque goza infinitamente
del don de la ubicuidad, y sabe,
bien lo sabía Baudelaire,
del fracaso en todas sus formas.
Robert Johnson sólo compuso
veintinueve canciones,
que fueron suficientes apósitos
........para calmar el dolor de su corazón
destrozado por mujeres y niños. Orfeo
ahuyenta el canto de las sirenas
con las viejas canciones de Robert Jonson,
ahuyenta
........su dolor por la pérdida de Eurídice
y aprende a meter en sus solos

el desconcierto de su vida.
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(De Los infiernos de Orfeo, 2010)

2 comentarios:

Gonzalo dijo...

Ya decía que tu poesía tenía algo de diabólico...Jejeje.
Gran poema, muy bueno como todo el libro.

Un abrazo.

Joaquín Piqueras dijo...

Gracias, Gonzalo.
Siempre sentí simpatía por el diablo. Jajajaja.